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Detalle del Documento del mes

Fecha Documento: 17/04/1799

Fecha Alta Web: 02/11/2015



Comentario

Como consecuencia de la paz de Basilea (1795) y del tratado de San Ildefonso (1796), la monarquía española había quedado paradójicamente unida a la Francia revolucionaria y enfrentada a las otras monarquías europeas que luchaban contra ella. Uno de los frentes más activos de esta guerra fue el Mediterráneo. En 1798 los barcos ingleses acaban con la flota francesa en Abukir y Menorca cae en manos británicas. A partir de ese momento, la Armada inglesa le disputa con ventaja a la española el dominio del Mediterráneo occidental y se multiplican los enfrentamientos entre los bajeles de las dos armadas.

El 4 de febrero de 1799, las fragatas españolas Santa Teresa, de 34 cañones, y Proserpina, de 40, que transportaban tropas desde Tarragona a Mallorca, no pueden entrar en el puerto de Palma por el fuerte viento de poniente y se han de refugiar en la bahía de Alcudia. Allí son sorprendidas el día 6 por los navíos ingleses Argo, de 44 cañones, y Leviathan, de 74. Las fragatas españolas se hacen a la vela perseguidas por los barcos ingleses en medio del fuerte temporal y, al ver que el Leviathan pierde la gavia, deciden separarse y probar suerte cada una por su lado. La Proserpina consigue escapar y acabará en Palamós, pero la Santa Teresa, muy afectada por el temporal y por el fuego del Argo, con el Leviathan cada vez más cerca, aguanta hasta las 12 de la noche y se rinde tras recibir una andanada en el costado que no respondió. Con la Santa Teresa fueron apresados sus 280 tripulantes y los 250 soldados que llevaba a bordo.

Tras ser estudiado el caso por la Junta de Asistencia de Dirección del Departamento de Cartagena, ésta emitió un informe favorable para el comandante de la fragata don Pablo Pérez, y una real orden lo dio por absuelto y libre de todo cargo; no tuvo, por tanto, que someterse a consejo de guerra. El 15 de abril se comunica la real orden al director general de la Armada don Juan de Lángara, que la transmite el 17 al capitán general del Departamento de Marina de Cartagena don Francisco de Borja.

La Santa Teresa, había sido botada en El Ferrol en 1787 y, tras la captura, se reforzó su artillería con 6 piezas y se integró con el mismo nombre en la Real Armada inglesa.