Estás en:  Promoción Cultural  >  Documento del Mes  >  Detalle

Detalle del Documento del mes

Fecha Documento: Enero/1874

Fecha Alta Web: 11/01/2016



Comentario

En Cartagena la revolución cantonal de 1873 alcanzó su máxima expresión. Con una plaza fuerte bien defendida por tierra y por mar, los cantonales cartageneros se convierten en el centro de la revolución, a donde acuden los principales dirigentes del movimiento y donde, a lo largo de los meses siguientes, se van refugiando los sublevados huidos de los territorios que van cayendo en manos del Gobierno. El 26 de noviembre de 1873 la artillería centralista comienza a bombardear Cartagena y la de la plaza responde al fuego enemigo con otro no menos nutrido. Aislados los insurgentes, cerrado el cerco y con un bombardeo incesante, era cuestión de poco tiempo que cayera la ciudad. Una serie de desgracias precipitarán la rendición. El 30 de diciembre un incendio provocado hunde la fragata Tetuán, el 2 de enero de 1874 el enemigo está ya en San Antón, a las mismas puertas de la ciudad, el 6 de enero vuela por los aires el Parque de Artillería y el 10 del mismo mes, agotadas las municiones y las provisiones, se entrega el castillo de la Atalaya, que domina la población. Ya no hay esperanza y los dirigentes cantonales, divididos desde tiempo antes, acaban por aceptar lo inevitable y empiezan a negociar la capitulación. Ésta se producirá el día 12 de enero de 1874, entrando al día siguiente en la ciudad en ruinas el general López Domínguez, al mando de las tropas centralistas.

Voladura del Parque de Artillería. (6 de enero de 1874)

Sobre las doce menos veinte de la mañana un proyectil lanzado por la batería sitiadora Nº11 (Loma de Los Gallegos) penetra en el interior del Parque de Artillería de Cartagena y alcanza sus almacenes de pólvora y municiones. La explosión es tremenda y, como resultado de la misma, se destruye la mayor parte del edificio y se producen más de 400 muertos y numerosos heridos, en su mayoría civiles que se refugiaban bajo sus bóvedas protegidas. A las desgraciadas pérdidas de unos importantes números de vidas humanas se une la de la mayor parte de las reservas de pólvora y proyectiles con que contaba la plaza sitiada y la completa ruina de la mejor parte de esta dependencia, siendo determinante para la posterior rendición de Cartagena el 12 de enero de 1874.