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Edad Contemporánea. El siglo XIX: de la decadencia a la expansión.


  Situación política

El siglo XIX se inicia con otra guerra, la de la Independencia contra los franceses, en la que Cartagena, como gran base militar que era, tuvo un destacado papel. Una vez acabada la guerra, siguió la atonía económica motivada por la falta de trabajo en el arsenal. El hundimiento de la Marina arrastró a toda la economía cartagenera, lo que llevó a los miembros de la empobrecida clase media y a los trabajadores desesperados por el paro a una activa participación en la vida política, una vez abiertos nuevos cauces políticos por el liberalismo.

Cartagena estará siempre a la cabeza de los movimientos revolucionarios que caracterizan el turbulento siglo XIX. Cuando a mediados de siglo cambien las condiciones económicas, tras la expansión generada por la minería, seguirá ocupando la ciudad un papel fundamental en la política nacional. Este protagonismo político alcanzará su momento culminante durante la sublevación cantonal de 1873, para sofocar la cual hubo de recurrir el Gobierno a sitiar y bombardear la plaza durante dos meses.

La inestabilidad política de la mayor parte del siglo se reflejará en los numerosos y trascendentales cambios políticos, administrativos y territoriales que se producen. Entre estos cambios destaca la creación de nuevos municipios a costa del término de Cartagena (El Algar, La Palma, Pozo Estrecho, Alumbres, San Antón, Santa Lucía). De todos ellos al final solo sobrevivió el deLa Unión, formado en 1860 por las antiguas diputaciones de Herrerías, El Garbanzal y Portmán.
1821. Acta de las elecciones realizadas en Pozo Estrecho para la constitución de su Ayuntamiento.

1821. Acta de las elecciones realizadas en Pozo Estrecho para la constitución de su Ayuntamiento.

1873. Primer número del Cantón Murciano, órgano oficial de la Junta Revolucionaria.

1873. Primer número del Cantón Murciano, órgano oficial de la Junta Revolucionaria.

  Urbanismo y entorno

La Cartagena empobrecida de la primera mitad del siglo XIX dará paso, a partir de mediados de la centuria, a una ciudad en vertiginoso crecimiento gracias a la explotación intensiva de sus recursos mineros y a la recuperación de la construcción naval. Se decide, además, el derribo de las murallas y se proyecta el Ensanche, que debía construirse sobre los terrenos saneados del insalubre Almarjal. Estos proyectos de finales del siglo XIX se llevarán a la practica ya en el siglo siguiente.

Mientras, siguen poblándose los barrios surgidos en el siglo XIX y aparecen otros nuevos como Los Molinos (luego Barrio Peral) o Los Dolores. Paralelamente se produce una extraordinaria renovación del centro de la ciudad, donde se construyen edificios de gran valor arquitectónico y las infraestructuras más modernas (tranvía, luz, etc.). Estas mejoras, sin embargo, no afectan a las zonas marginales situadas en las faldas de los cerros de la Concepción, Despeñaperros y Molinete, cada vez más degradadas.

El abastecimiento de agua potable seguirá siendo el gran problema pendiente, ya que, a pesar de todos los intentos que se hicieron, no se consiguió extraer agua suficiente en las proximidades de la ciudad. En cuanto al campo, siguen progresando lentamente las zonas agrícolas, mientras se disparan las zonas mineras, donde crecen como hongos las instalaciones industriales y las viviendas.
1881. Plano del Puerto y Arsenal de Cartagena, con la ensenada de Escombreras y las Algamecas.

1881. Plano del Puerto y Arsenal de Cartagena, con la ensenada de Escombreras y las Algamecas.

  Población

La población, que había descendido a 20.000 habitantes en 1820, alcanza los 33.132 en 1847, llega a los 75.908 en 1877 y rondará los 100.000 a finales de siglo. Este crecimiento es tanto más espectacular cuanto afecta sobre todo a la ciudad, ya que el campo aguantó mejor la crisis de principios de siglo, mientras el centro urbano se despoblaba, y se recuperó más lentamente después, a excepción de las diputaciones afectadas por la revolución minera.

Pero el galopante aumento de la población se produce, como en siglos anteriores, a pesar de las deficientes condiciones sanitarias y de las epidemias (a la mortífera fiebre amarilla de principios de siglo la relevó el cólera a partir de 1834, mientras que el endémico paludismo seguirá presente durante todo el siglo). Por otra parte, el crecimiento de la población no fue uniforme, sino que se frenó durante las crisis económicas que jalonaron el período, las cuales propiciaron la salida hacia Argelia de numerosos cartageneros durante los peores años.

Al contrario de lo sucedido en los siglos anteriores, e incluso de las primeras décadas de éste, apenas llegan ya inmigrantes extranjeros, procediendo casi todos de la Región de Murcia y otras tierras más o menos próximas.
1847. Padrón de vecinos de Miranda.

1847. Padrón de vecinos de Miranda.

  Economía

De las condiciones de estancamiento económico en que se encontraba Cartagena a principios de siglo por la crisis general del Antiguo Régimen, y en particular por la paralización de los trabajos del arsenal, vendrá a sacarla la inesperada y fulgurante aparición de la industria minera a partir de 1840, con el hallazgo de importantes yacimientos de plomo y algo de plata. Para fundir este mineral, se construyeron junto al puerto de Cartagena varias fábricas.

Al plomo siguió el cinc y el hierro, que también aparecieron en abundancia ¿sobre todo el primero- y compensaron en parte el agotamiento de los mejores filones de plomo, a partir de 1860. La minería tiró del resto de las actividades económicas estimulándolas y desarrollándolas. Su influencia actuó sobre el comercio y las industrias metalúrgicas, químicas y de explosivos, así como sobre la agricultura, que se benefició del aumento de la demanda. También se construyeron grandes infraestructuras como el ferrocarril y el muelle de Alfonso XII, y aparecieron entidades financieras como el Banco de Cartagena. Además volverá la actividad al arsenal.

Sin embargo, pronto se resintió la economía cartagenera de la poca eficiencia de las explotaciones, pensadas para extraer el mineral más superficial; cuando éste se agotó y aumentaron las dificultades, hubo que recurrir al capital extranjero para poder mantener la actividad industrial.
1800-1802. Relaciones diarias de la harina que vende el Pósito a particulares.

1800-1802. Relaciones diarias de la harina que vende el Pósito a particulares.

24 Mayo 1806. Instancia de los maestros del gremio de panaderos al Excmo. Sr. Presidente del Iltmo. Ayuntamiento suplicando que se tramiten sus instancias de posesión de sus fábricas pues no se necesitan los testimonios de sus antecedentes.

24 Mayo 1806. Instancia de los maestros del gremio de panaderos al Excmo. Sr. Presidente del Iltmo. Ayuntamiento suplicando que se tramiten sus instancias de posesión de sus fábricas pues no se necesitan los testimonios de sus antecedentes.

 1863. Permiso para poner en circulación el tramo de ferrocarril entre Murcia y Cartagena.

1863. Permiso para poner en circulación el tramo de ferrocarril entre Murcia y Cartagena.

  Sociedad

De la empobrecida sociedad de principios de siglo, donde apenas destacaban unos cuantos comerciantes, ahora en su mayoría de origen catalán, se pasa, tras el fuerte crecimiento económico de la segunda mitad del siglo, a una sociedad cada vez más compleja y conflictiva. Frente a una clase dominante enriquecida con las minas, y una clase media cada vez más abundante, variada e influyente, donde sigue dominando el elemento militar, se desarrolla un numeroso proletariado que malvive en condiciones muy precarias, y que intenta, y al final consigue, organizarse en asociaciones cada vez más reivindicativas.

En esta época son las ideas anarquistas las que predominan en el movimiento obrero. Los conflictos se suceden en la ciudad durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo, pero pronto será la Sierra Minera la que protagonice los movimientos más importantes, que culminarán violentamente en la huelga general de 1898. El campo, por su parte, se va vaciando poco a poco de los jornaleros y de los propietarios más pobres, que se establecen en la ciudad o emigran a Argelia.
1816. Auto realizado por el Ayuntamiento de Cartagena, contra Rafael Luna, dueño de una tienda de sombreros y fabricante de sombreros, sin ser maestro examinado.

1816. Auto realizado por el Ayuntamiento de Cartagena, contra Rafael Luna, dueño de una tienda de sombreros y fabricante de sombreros, sin ser maestro examinado.

1830. Multa impuesta por el Gobernador de Cartagena a los maestros del gremio de obra prima, por no haber asistido a la función del Corpus Cristi.

1830. Multa impuesta por el Gobernador de Cartagena a los maestros del gremio de obra prima, por no haber asistido a la función del Corpus Cristi.

1899, mayo, 9. Información aparecida en La Gaceta Minera sobre huelgas en Cartagena.

1899, mayo, 9. Información aparecida en La Gaceta Minera sobre huelgas en Cartagena.