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Edad Media. Conquista y repoblación.


  Situación política

Sucesivos privilegios de Alfonso X, confirmados por sus sucesores, delimitan un amplio término municipal, conceden tierras y dehesa, eximen de impuestos sobre el comercio y el corso, y regulan la vida económica, política y judicial de la ciudad. A pesar de tantas ventajas, Cartagena no consigue desarrollarse, rodeada de enemigos por tierra (Granada, Aragón) y por mar (corsarios de diversas procedencias), golpeada por la crisis política y económica, y sometida a nuevos peligros, como las epidemias de peste que aparecen en 1348.

Como consecuencia de todos estos factores el campo queda desierto y la ciudad reducida a un pequeño núcleo amurallado, situado al pie del castillo y dominado por la iglesia de Santa María. Incluso el arrabal de época musulmana queda abandonado en los peores momentos. Por todas partes pueden apreciarse restos de grandes edificios de tiempos pasados. Una estrecha franja de cultivos rodea la población, mientras que el resto del territorio es recuperado por la vegetación natural de pinadas y lentiscares, que sirven de refugio a una fauna variada y abundante.
1246, Enero, 16. Jaén. Privilegio rodado de Fernando III concediendo a Cartagena el Fuero de Córdoba.

1246, Enero, 16. Jaén. Privilegio rodado de Fernando III concediendo a Cartagena el Fuero de Córdoba.

1257, Abril, 24. Alfonso X a los mercaderes cristianos, moros y judíos, para que puedan comerciar libremente en Murcia.

1257, Abril, 24. Alfonso X a los mercaderes cristianos, moros y judíos, para que puedan comerciar libremente en Murcia.

1257, Mayo, 4. Alfonso X al alcaide del castillo de Cartagena, ordenándole que nombre un mampostero para que recaude ante el alcalde de la ciudad.

1257, Mayo, 4. Alfonso X al alcaide del castillo de Cartagena, ordenándole que nombre un mampostero para que recaude ante el alcalde de la ciudad.

1474. Memoria de lo que han de jurar los alcaldes, alguaciles, regidores y jurados cuando son elegidos.

1474. Memoria de lo que han de jurar los alcaldes, alguaciles, regidores y jurados cuando son elegidos.

1503, Agosto, 13. El Concejo de Cartagena a Isabel la Católica, agradeciendo la incorporación a la Corona y el fin del señorío de los Fajardo y solicita la confirmación de los privilegios de la ciudad.

1503, Agosto, 13. El Concejo de Cartagena a Isabel la Católica, agradeciendo la incorporación a la Corona y el fin del señorío de los Fajardo y solicita la confirmación de los privilegios de la ciudad.

  Urbanismo y entorno

Sucesivos privilegios de Alfonso X, confirmados por sus sucesores, delimitan un amplio término municipal, conceden tierras y dehesa, eximen de impuestos sobre el comercio y el corso, y regulan la vida económica, política y judicial de la ciudad. A pesar de tantas ventajas, Cartagena no consigue desarrollarse, rodeada de enemigos por tierra (Granada, Aragón) y por mar (corsarios de diversas procedencias), golpeada por la crisis política y económica, y sometida a nuevos peligros, como las epidemias de peste que aparecen en 1348.

Como consecuencia de todos estos factores el campo queda desierto y la ciudad reducida a un pequeño núcleo amurallado, situado al pie del castillo y dominado por la iglesia de Santa María. Incluso el arrabal de época musulmana queda abandonado en los peores momentos. Por todas partes pueden apreciarse restos de grandes edificios de tiempos pasados. Una estrecha franja de cultivos rodea la población, mientras que el resto del territorio es recuperado por la vegetación natural de pinadas y lentiscares, que sirven de refugio a una fauna variada y abundante.
1254, Septiembre, 4. Alfonso X al Concejo de Cartagena, otorgándole término concejil.

1254, Septiembre, 4. Alfonso X al Concejo de Cartagena, otorgándole término concejil.

Transcipcción 

  Población

En estas condiciones tan adversas, la población de la ciudad queda reducida a finales del siglo XIV a menos de 1.000 habitantes apiñados al pie del castillo y ocupados sobre todo en la ganadería, la pesca, el comercio y el corso. La población musulmana ha desaparecido casi totalmente y los colonos cristianos no llegan en número suficiente.

Los nuevos pobladores proceden en su mayoría de diferentes territorios del norte y centro de la península Ibérica, y entre ellos, en un primer momento, predominaron los llegados de la Corona de Aragón (Aragón y, sobre todo, Cataluña), ya que los castellanos disponibles prefirieron tierras más fértiles y tranquilas en el interior de Murcia y en Andalucía.

En los primeros años del siglo XV la población cartagenera toca fondo con unos 500 habitantes y habrá que esperar más de medio siglo para que se vuelvan a superar claramente los 1.000. Finalmente, a finales de esta centuria se consolida la recuperación de la ciudad y, hacia 1500 hay ya más de 1.200 habitantes.
1257 Mayo, 4. Alfonso X al alcaide del castillo de Cartagena, ordenándole que nombre un mampostero para que recaude ante el alcalde de la ciudad.

1257, Mayo, 4. Alfonso X al alcaide del castillo de Cartagena, ordenándole que nombre un mampostero para que recaude ante el alcalde de la ciudad.

  Economía

Ante la falta de mano de obra para poner en cultivo el campo, las varias posibilidades económicas alternativas que ofrecen el campo y el monte, más las del mar, serán ampliamente aprovechadas durante la baja Edad Media. El despoblado término cartagenero se dedica más a pasto para el ganado, a la caza y a la recolección de productos silvestres (grana, aceite de lentisco, esparto, carbón, madera) que a la agricultura.

Ésta se concentra en las tierras más próximas a la ciudad, donde una pequeña huerta, situada entorno a lo que hoy es San Antón, se riega con algunos manantiales como el de la Fuente de Cubas.

Los cultivos más importantes son los más rentables: trigo y vid. A parte de estos recursos, los cartageneros cuentan con la pesca, con el comercio y con el corso (y a veces la simple piratería y el bandolerismo), que producen importantes beneficios. A través del puerto, situado en la ruta del comercio internacional genovés, se exportan las materias primas que se producen en la región y otras que pueden venir aun de más lejos, como la lana, y se importan manufacturas como tejidos o armas, especias, alimentos y esclavos.
1257, mayo, 6: Alfonso X a la Ciudad de Cartagena, otorgando a sus vecinos la franqueza del diezmo de pan y vino.

1257, mayo, 6: Alfonso X a la Ciudad de Cartagena, otorgando a sus vecinos la franqueza del diezmo de pan y vino.

  Sociedad

Tras la conquista cristiana se constituye en Cartagena una sociedad feudal fronteriza con características particulares. En ella no se encuentran las grandes diferencias de las sociedades feudales típicas, por gozar casi todos sus habitantes de los mismos derechos, al estar exentos de impuestos y no haber, en un primer momento, hidalgos reconocidos. La mayoría de la población la formaban pequeños propietarios de tierras, ganado o barcas y trabajadores del campo, la ciudad y el mar.

La clase dominante estaba constituida por los descendientes de las familias más poderosas de entre las que llegaron a poblar la ciudad recién conquistada, las cuales consiguieron acumular las mejores tierras y grandes rebaños. Algunos de sus miembros participaban también en empresas comerciales y corsarias, como propietarios de embarcaciones o como asociados.

En su mayoría descendían de los "burgueses con caballo y armas" y de los "señores de navíos" de los que hablan los privilegios, además de los pocos caballeros e hidalgos que con ellos llegaran. Por otra parte, no debe olvidarse que en dos ocasiones (entre 1305 y 1346 y entre 1464 y 1503), Cartagena fue entregada a grandes señores (don Juan Manuel y los Fajardos) que la enfrentan a otras ciudades vecinas en sus luchas feudales. En cuanto al clero, tras ser abandonada por los obispos en 1291, tuvo muy poca presencia e importancia en la ciudad.
1257 Mayo 19. Alfonso X a la ciudad de Cartagena, para que los alcaldes de la ciudad juzguen los pleitos entre cristianos y moros.

1257 Mayo 19. Alfonso X a la ciudad de Cartagena, para que los alcaldes de la ciudad juzguen los pleitos entre cristianos y moros, y que los pleitos entre moros sean juzgados por su alcalde moro.