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Edad Moderna. El despegue del siglo XVIII.


  Situación política

Tras las penalidades de la Guerra de Sucesión (1702-1713), en la que Cartagena fue conquistada sucesivamente por los dos bandos y saqueada por las tropas borbónicas, con la nueva dinastía inaugurada por Felipe V de Borbón la ciudad recuperará la tendencia ascendente, que se verá potenciada extraordinariamente con la construcción del arsenal. La política exterior de los borbones fue más realista y menos imperialista que la de los austrias, aunque los intereses dinásticos siguieron teniendo un papel fundamental y las constantes luchas entre los principales países -ahora muy igualados por la hegemonía en Europa, provocaron un continuo baile de alianzas y una serie interminable de guerras a lo largo de todo el siglo.

La renovada importancia militar del puerto de Cartagena, se reflejará en las expediciones que aquí se organizan. Además no hubo acontecimiento de importancia en el Mediterráneo o en las proximidades del Estrecho (y aun más lejos muchas veces) donde no estuvieran presentes los barcos de Cartagena: Tolón (1744), expedición contra Argel (1775), asedio de Gibraltar (1779), batalla del Cabo San Vicente (1797), etc. Las nuevas circunstancias se reflejan también en el gobierno de la ciudad: en 1706 consigue corregidor propio y en 1722 se unifican los cargos de corregidor y gobernador de las armas en el de gobernador de lo político y militar. Es ahora, además, cuando se consolidan las diputaciones rurales.
1704. Confirmaciones de privilegios de Felipe V a la ciudad de Cartagena.

1704. Confirmaciones de privilegios de Felipe V a la ciudad de Cartagena.

1704. Confirmaciones de privilegios de Felipe V a la ciudad de Cartagena.

1704. Confirmaciones de privilegios de Felipe V a la ciudad de Cartagena.

14 de Agosto de 1756. Memorial al Rey acerca de la reparación de navíos en el Arsenal.

14 de Agosto de 1756. Memorial al Rey acerca de la reparación de navíos en el Arsenal.

23 mayo 1753. Carta de Fernando VI dirigida al Gobernador de la Ciudad de Cartagena, ordenando se cumpla con toda exactitud el Concordato existente entre la Corte y Roma.

23 mayo 1753. Carta de Fernando VI dirigida al Gobernador de la Ciudad de Cartagena, ordenando se cumpla con toda exactitud el Concordato existente entre la Corte y Roma.

  Urbanismo y entorno

A pesar de que algunos viejos frenos para el crecimiento como la escasez de agua y las epidemias, se mantienen (desaparece la peste, pero aumenta el paludismo), la elección de Cartagena para cabeza del departamento marítimo del Mediterráneo y la construcción y el funcionamiento del arsenal, así como las grandes obras militares que lo acompañaron (castillos y murallas, cuarteles, hospital, parque maestranza de artillería, etc.), provocaron un efecto multiplicador sobre todas las actividades económicas y disparó el crecimiento de la población, lo que, a su vez, motivó una expansión extraordinaria de la ciudad, que desbordó el cinturón de colinas que delimitaban la antigua península, formándose los barrios de La Concepción y Santa Lucía, mientras que en la huerta se desarrollaba el de San Antón.

Las grandes construcciones militares dan lugar a cambios urbanísticos, con la aparición de nuevas calles, paseos y plazas, mientras que el crecimiento urbanístico incontrolado dio lugar a una superpoblación que provocó graves problemas de hacinamiento e insalubridad. En el campo se cultiva prácticamente todo el terreno disponible y el Ayuntamiento se ve impotente para proteger los pocos recursos forestales que quedan de la avidez de los particulares y de la Marina. A los pocos núcleos de población rurales que ya existían, se suman otros y se multiplican los caseríos.
1749. Instrucciones del Ayuntamiento de Cartagena para los guardas de montes.

1749. Instrucciones del Ayuntamiento de Cartagena para los guardas de montes.

  Población

La población, superadas las consecuencias negativas de la Guerra de Sucesión, sobrepasa los 20.000 habitantes hacia 1740 y, con el arsenal trabajando ya a pleno rendimiento, duplica sus efectivos en los siguientes 20 años (40.000 en 1760), llegándose a los 50.000 al final del siglo. Todo ello a pesar de las malas condiciones higiénicas de la ciudad y la creciente incidencia del paludismo, que encuentra en las charcas del Almarjal el ambiente ideal para desarrollarse.

El 80 por ciento de la población vive ahora en el superpoblado casco urbano y sus barrios extramuros, mientras que el campo, aunque está cada vez más poblado, pierde peso específico frente al dinamismo de la ciudad.

Entre la creciente marea de inmigrantes que llegan a Cartagena, son ahora gran mayoría los españoles, pero también aumenta mucho el número de extranjeros de diferentes países, sobre todo del Mediterráneo. Los italianos y franceses siguen ocupando los primeros lugares, pero también encontramos un buen contingente de malteses.
1775. Patente de sanidad entregada por el Ayuntamiento de Cartagena al patrón de un barco.

1775. Patente de sanidad entregada por el Ayuntamiento de Cartagena al patrón de un barco.

  Economía

El crecimiento de la ciudad, las construcciones militares y las extraordinarias demandas del arsenal, repercutirán sobre toda la economía regional, llegando de diversas formas su influencia económica a buena parte del Mediterráneo Occidental y aun más allá. El comercio, la industria artesana local y la agricultura se vieron extraordinariamente favorecidos, pero los recursos locales pronto se mostraron insuficientes y hubo necesidad de buscar cada vez más lejos los productos necesarios para proveer a esta gigantesca máquina y alimentar a todos los que la servían y defendían.

Por el puerto entran a bordo de barcos europeos, africanos y americanos (a un ritmo de 2.000 entradas anuales a finales de siglo), todo lo necesario para cubrir la demanda creciente de la población: alimentos, especias, productos manufacturados, herramientas, etc.; así como también los productos que precisa el arsenal: leña, carbón, madera, cáñamo, alquitrán, armas y diferentes piezas metálicas de hierro y de cobre, etc. Sin embargo, este movimiento comercial no fue capaz de desarrollar, fuera del arsenal, una auténtica industria local, cuyos productos no hubiesen podido competir con los que, a buen precio, llegaban fácilmente por el puerto.
1764. Plano del Arsenal levantado por el ingeniero Mateo Vodopich.

1764. Plano del Arsenal levantado por el ingeniero Mateo Vodopich.

1704. Carta de la Ciudad de Vera a la de Cartagena, participándole la noticia de la acogida de la barca Santa Eulalia, cargada de trigo.

1704. Carta de la Ciudad de Vera a la de Cartagena, participándole la noticia de la acogida de la barca Santa Eulalia, cargada de trigo.

1710. Expediente del requerimiento hecho por el comercio de la Ciudad de Cartagena a Don Pablo de Ayuso y Garvia del Consejo de Su Majestad y su Alcalde de la Real Audiencia de Sevilla.

1710. Expediente del requerimiento hecho por el comercio de la Ciudad de Cartagena a Don Pablo de Ayuso y Garvia del Consejo de Su Majestad y su Alcalde de la Real Audiencia de Sevilla.

1787. Informe sobre los precios del chocolate y todo género de dulces que los confiteros venden en sus tiendas para formar el arancel mandado por el Supremo Consejo de Castilla.

1787. Informe sobre los precios del chocolate y todo género de dulces que los confiteros venden en sus tiendas para formar el arancel mandado por el Supremo Consejo de Castilla.

  Sociedad

Una población tan numerosa y en tan rápido crecimiento, a la que hay que sumar la guarnición de la plaza y los presidiarios y esclavos que trabajan en el arsenal, planteará a las autoridades graves problemas de abastecimiento, higiene, orden público, etc., que no podrán solucionar casi nunca satisfactoriamente. Por otra parte, la sociedad cartagenera se diversifica y sufre, como su vida política, el peso de la poderosa e influyente presencia militar, que se impone al poder civil. En lo esencial, la sociedad dieciochesca es una continuación de la de siglos anteriores. Sigue caracterizándose por el privilegio y la desigualdad, que favorecen a una minoría que continúa rigiéndose por viejas tradiciones sancionadas por las leyes.

Como consecuencia de los cambios económicos y del consiguiente aumento de la población, aumenta la variedad de las clases medias y el número de sus componentes, mientras que empeoran las condiciones de vida de las clases populares y, en especial, de los trabajadores, entre los cuales se difunde el trabajo femenino. En cuanto al clero, se mantiene la tónica de épocas anteriores: lento progreso de las órdenes religiosas, con algún convento más, e insuficiencia del clero secular, con una sola parroquia urbana, que ahora se establece en Santa María de Gracia, aun en construcción y mejor situada que Santa María la Vieja. También aparece una parroquia nueva en San Antón.
1756. Padrón de vecinos de Cartagena que poseen bienes raíces efectuado por orden del Marqués de la Ensenada.

1756. Padrón de vecinos de Cartagena que poseen bienes raíces efectuado por orden del Marqués de la Ensenada.

Informe hecho a petición de D. Juan Bautista Tacón, procurador síndico, sobre la pobreza de los vecinos de Cartagena.

Informe hecho a petición de D. Juan Bautista Tacón, procurador síndico, sobre la pobreza de los vecinos de Cartagena.

1756. Padrón de vecinos de Cartagena que poseen bienes raíces efectuado por orden del Marqués de la Ensenada.

1756. Padrón de vecinos de Cartagena que poseen bienes raíces efectuado por orden del Marqués de la Ensenada.

1756. Padrón de vecinos de Cartagena que poseen bienes raíces efectuado por orden del Marqués de la Ensenada.

1756. Padrón de vecinos de Cartagena que poseen bienes raíces efectuado por orden del Marqués de la Ensenada.