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¿Qué pasaba en Cartagena hace cien años?- 14 de agosto de 1919; Del Llano, El crimen.

Miércoles 14 Agosto 2019  |  Visto: 287 veces



¿Qué pasaba en Cartagena hace cien años?-  14 de agosto de 1919; Del Llano, El crimen.

El crimen cuya veracidad nos, es, imposible, dudar, y porque Jesús S. Medina da la voz de alerta en este periódico. En esta Diputación y bajo los auspicios del cura y el  cacique, se está organizando el Sindicato de obreros católicos. Es decir, que la entrada en funciones de la acción clerical, es un hecho: la entronización del clericalismo será un baldón más que habrá que añadir a la larga serie.

Confesamos que el momento ha sido escogido con envidiable acierto. El peligro es hoy mayor, inmensamente mayor que lo hubiera sido ayer. Con el hambre adueñada de los hogares, de la más espantosa manera; con la sangría suelta de la inmigración en plena actividad; con la Sociedad, con la Casa del Pueblo víctima de la más desastrosa anarquía, la ocasión no puede ser más favorable para lo que se intenta.

El crimen se consuma. Es lo más lógico, suponer que, de no oponerse al acto, el golpe que se da a la organización es terriblemente definitivo.

En el sentido de avizorar este peligro nos hemos manifestado en más de una ocasión, siendo el resultado de nuestro esfuerzo, el más soberano desprecio. Y es que en esta tierra, nos acordamos de Santa Bárbara en el fragor de la tormenta; vemos el peligro, cuando lo tenemos ante las narices, amenazando mordernos las entrañas ¿Será tiempo de rectificar esta condición que nos es innata y cuyas consecuencias mucho nos tememos que nos sea imposible eludir?

Nosotros hemos sido malos, porqué hemos tenido el civismo de llevar la contraria a los directores de la organización, cuya conducta, cuyos manejos nos han parecido enormemente sospechosos. Hemos, vislumbrado en sus actos una apatía, una desconsideración, una insuficiencia  que nos han hecho comprender que algún día nos habían de dar que sentir. Porque hemos visto todo esto, porque lo hemos dicho y no se nos ha hecho caso, más de una vez hemos dado una vuelta, y con el alma dolorida, nos hemos retirado para no ser cómplices.

Para ello no ha bastado para que caiga la venda. Ha ocurrido el hecho se ha deplorado hipócritamente por los autores, se ha echado al asunto un manto piadoso, y a vivir.

Asombra pensar en la verdad de que una asociación que ha contado con un puñado de miles de afiliados, se haya prestado al juego tan mansamente y haya tolerado que se le mine su base un día y otro día, hasta dejarla en condiciones de recibir el picotazo final que la haga caer, y que es el que ahora se dispone a sentar el Sindicato católico.

Pero es la realidad la que nos habla y ante esta evidencia hay que rendirse incondicionalmente. La realidad que nos habla del crimen que se perpetra; la realidad que nos ha hablado en más de una ocasión de cosas que nos han destrozado el corazón; la realidad que nos hablaba de la nulidad de unos directores que han proporcionado la ruina de la asociación; la realidad que al decirnos en un tiempo, que por culpa de estos directores se regó el andén de la estación del Descargador, con la sangre de treinta compañeros, adjudicó a éstos el título de mártires y aquellos el de malvados … Un socialista (Continuará). (Publicado en el Diario; La Tierra)


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