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  Concejo

A raíz de la incorporación de Cartagena a la Corona de Castilla, se implantan en ella las instituciones castellanas, empezando por el Concejo o Ayuntamiento, el órgano de gobierno municipal. El fuero de Córdoba concedido por Fernando III a Cartagena, preveía que el concejo de la ciudad estuviera compuesto por un juez, cuatro alcaldes, un escribano y el almotacén; pero un concejo tan nutrido no era necesario en una población con tan poco vecindario, por lo que es poco probable que se llegara a completar el número de elementos previstos.

Tras los cambios introducidos durante el reinado de Alfonso XI (1312 1350), se pasó del "concejo abierto" mediatizado por la asamblea vecinal, al "concejo cerrado" reservado en exclusiva a los miembros del órgano de gobierno municipal, que eran elegidos no ya por los vecinos, sino por los oficiales salientes. Tras esta reforma el concejo lo componen dos alcaldes, un alguacil, unos regidores  que eran seis en la época de los Reyes Católicos  dos jurados y un escribano.

Mientras Cartagena estuvo enajenada de la corona y fue un señorío, los señores de la ciudad tendrán un delegado  que suele ser el alcaide del castillo  en el concejo, el cual presidirá sus reuniones, así como un contador o mayordomo, que llevará sus cuentas.

El concejo se reunía periódicamente, primero en la puerta de la iglesia y luego también en el hospital de Santa Ana, hasta que, a finales del siglo XV, se levantó el ayuntamiento.

La institución municipal permaneció, aunque con sucesivas incorporaciones de nuevos oficiales y algunos cambios menores, esencialmente el mismo hasta las reformas introducidas por la Constitución de 1812.

Para más información puede verse:

TORNEL COBACHO, Cayetano. El gobierno de Cartagena en el Antiguo Régimen: 1245-1812. Cartagena: Concejalía de Cultura, 2001.