Estás en: 



  Arrabales

Al final de la época musulmana Cartagena contaba con un arrabal situado en la ladera norte del cerro de la Concepción, sobre el graderío del sepultado teatro romano, y fuera de los muros de la pequeña ciudad que se concentraba en la parte alta del mismo monte, cuya cumbre compartía con el castillo. Tras la conquista, la pérdida de población llegó a vaciar el arrabal en el siglo XIV, pero, en cuanto mejoraron un poco las condiciones, se repobló y aun se extendió hacia el llano por el camino de Murcia.

En el siglo XVI, el extraordinario crecimiento de la población motivó que la ciudad se extendiera por el llano comprendido entre el cerro del castillo y el del Molinete, donde se levantaron unas débiles murallas, que enseguida fueron sobrepasadas, formándose un nuevo arrabal más allá de las puertas de Murcia. Este arrabal fue primero llamado simplemente de las Puertas de Murcia y luego de San Roque, por la ermita que allí había. Por la parte oriental se formó otro arrabal fuera de la puerta de San Ginés. La construcción a partir de 1576 de las murallas de Antonelli obligó a derribar la mayoría de las casas del arrabal de las Puertas de Murcia, que enseguida se reconstruyó, y casi todas las del de San Ginés, que no se recuperaría del todo hasta el siglo siguiente. En el siglo XVIII, tras la construcción de las nuevas murallas, estos arrabales quedaron definitivamente integrados en el casco urbano.

Para más información puede verse:
CASAL MARTÍNEZ, Federico: Historia de las calles de Cartagena. Murcia : Academia Alfonso X el Sabio ; Cartagena : Ayuntamiento, 1986

TORRES SÁNCHEZ, Rafael: Ciudad y población. El desarrollo demográfico de Cartagena durante la Edad Moderna. Cartagena : Ayuntamiento, 1998