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  Agua potable

La consecuencia de la escasez de lluvias es que en Cartagena no hay corrientes permanentes de aguas superficiales (ríos o arroyos) y apenas hay manantiales: unas cuantas fuentes próximas a la ciudad con agua escasa y de mala calidad, a excepción de la de San Juan, en el monte del mismo nombre (los conquistadores cristianos la llamaron la Fuente Santa). El agua más abundante, aunque solo se usaba para regar una pequeña huerta y para lavar, porque no era potable, era la de los manantiales que afloraban entre la rambla de Benipila y el Almarjal, en torno a San Antón: la fuente de Cubas, la de la Perdiz y otras menores. Más lejos de la ciudad, a lo largo de la sierra, se encontraban algunos manantiales más, que permitieron el riego de huertas todavía más pequeñas.

Destacaban el del Cabezo de la Fuente y el de San Ginés, a Levante, y la Fuente del Cañar a Poniente. También había agua en la Aljorra y Escombreras, así como en la rambla del Albujón, donde se efectuaron numerosas obras de aprovechamiento como boqueras, acequias, balsas, etc., y lo mismo debió suceder con otras ramblas. El resto del agua que se necesitaba había que capturarla cuando llovía y encerrarla en aljibes y otros depósitos, o buscarla bajo tierra mediante pozos y galerías

El grave problema de la escasez de agua empeoró con el paso del tiempo y el aumento de la demanda. En el siglo XVI se pensó traer agua desde los ríos Castril y Guardal, en tierras de Granada, y se hicieron varios intentos y costosas obras en ese siglo y en los dos siguientes. Todo en vano, por lo que se siguieron usando infinidad de pozos y aljibes, tan perjudiciales para la salud por las filtraciones de aguas sucias. En el XIX la iniciativa más notable fue la traída de las aguas de Perín. Pero hay que esperar al siglo XX para que se ejecute el ambicioso proyecto de los canales del Taibilla, que debería solucionar por fin el abastecimiento de agua a la población y a la base naval. En noviembre de 1931 se aprobó el Plan General de Obras y, tras vencer toda clase de obstáculos, el agua llegó en 1945.

Para más información puede verse:

MEDIAVILLA SÁNCHEZ, José. Cartagena y las aguas de la Región Murciana. Murcia: Consejería de Política Territorial y Obras Públicas, 1989.