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Las Epidemias de Peste en Cartagena


La peste

La peste es una grave enfermedad infectocontagiosa provocada por una bacteria (Yersinia pestis), trasmitida por las pulgas procedentes de animales contagiados (sobre todo roedores como las ratas). La forma más común en la que se manifiesta la peste es la bubónica, así llamada por la inflamación de los ganglios afectados (bubones), y la más grave suele ser la variante septicémica, con sus frecuentes complicaciones neumónicas y neurológicas.

Las grandes epidemias de peste en Cartagena

La serie de epidemias catastróficas de que tenemos noticia cierta (al margen de las que se padecieron en la Antigüedad) empieza en 1348 con la Peste Negra y se prolonga durante los siglos siguientes. De los tres contagios de peste conocidos en el reino de Murcia durante el siglo XIV parece que los tres afectaron a Cartagena y, de los cuatro del siglo XV, seguro que lo hicieron los de 1412 y 1489. En los tiempos modernos, los mejor documentados, sin contar un par de amenazas graves que no llegaron a cuajar, se registraron tres ataques de la peste en el siglo XVI y dos en el XVII. La más mortífera fue la de 1648.

Frente a la peste poco podía hacer la medicina de entonces y sólo las medidas preventivas, con rigurosas cuarentenas, resultaban eficaces. Cuando, a pesar de todo, la peste hacía su aparición en la ciudad, tras algunos intentos organizados de hacer frente a la crisis (lazaretos, fosas comunes, aprovisionamiento), se producía la desbandada de la población que trataba de refugiarse en el campo o en otras ciudades; cosa harto difícil pues los fugitivos de una población apestada eran rechazados en todas partes.

Otras epidemias

Pero la peste, que desaparece de la ciudad tras el contagio de 1676, no era la única responsable de las muertes masivas que se producían en Cartagena. Hubo también epidemias de tabardillo (tifus) y brotes de tercianas (paludismo), que, aunque menos letales, eran endémicas en la comarca a causa de las aguas estancadas del Almarjal, y se irán agravando conforme avance el siglo XVIII. En el siglo XIX harán su aparición nuevas epidemias mortíferas, como la fiebre amarilla en 1804 y el cólera en 1834. La última gran epidemia padecida por Cartagena será la "gripe española" de 1918.

El rastro de las epidemias de peste en el Archivo Municipal

Son muy abundantes los testimonios documentales del paso de la peste por Cartagena y de la lucha de las autoridades locales, regionales y centrales contra ella. Las medidas más eficaces se relacionaban con el control sanitario del puerto, investigando y comunicando cualquier noticia sobre la aparición de la enfermedad en algún lugar, exigiendo patentes de sanidad a las embarcaciones procedentes de parte sospechosa y obligando a rigurosas cuarentenas a las que no pueden garantizar su salud; mientras que cuando la amenaza venía del interior, los cordones sanitarios terrestres, necesariamente discontinuos y débiles, eran fácilmente violados. También queda de manifiesto en la documentación la solidaridad de las ciudades vecinas, que avisan de cualquier noticia recibida sobre la enfermedad.

Los documentos seleccionados

El primer documento seleccionado es el primero conservado que hace referencia a la peste; se trata de una orden de Fernando el Católico a los recaudadores del impuesto del almojarifazgo para que vayan a Murcia, donde ya ha cesado la epidemia. Luego viene una provisión real de Felipe II para que el corregidor informe sobre el dinero empleado en gastos ocasionados por la peste de 1558. A continuación se ha recogido un aviso emitido por el virrey de Valencia en 1576 para que vaya por toda la costa previniendo a las autoridades de que algunas personas y navíos procedentes de zonas sospechosas de Italia llevan certificaciones de sanidad falsas. Del mismo año es una carta de Alicante comunicando que hay peste en Génova. Sigue un expediente abierto en 1592 por el alcalde mayor con motivo de las noticias recibidas de que hay peste en Narbona y Perpiñán. De 1629 es un nombramiento hecho por los comisarios de la salud de un encargado de impedir el contacto entre los pescadores que hay en el Cabo de Palos y las embarcaciones francesas procedentes de puertos sospechosos. Relacionados con la terrible epidemia de 1648 se han escogido dos textos: el del nombramiento por el concejo de cargos en sustitución de los muertos por la peste al final de la epidemia, y la petición hecha por un vecino al concejo de una recompensa por haber sacado y enterrado a los muertos de la enfermedad. Sigue una descripción de la desinfección de equipaje sometido a cuarentena, extraída de un expediente de 1658. Por fin, se ha seleccionado una patente de sanidad napolitana de 1659.

La transcripción de los documentos

Entre paréntesis y al pie del resumen del contenido, se incluye la signatura de cada documento. Todos los documentos van fechados. Se han añadido notas aclaratorias sobre algunos términos en desuso o poco conocidos. Para facilitar su lectura hemos actualizado la ortografía de los textos, excepto en el caso de la carta procedente de Alicante, que por contener algunos rasgos de origen catalán, se ha preferido dejar con su propia ortografía. En cuanto a la patente de sanidad napolitana, se ha optado por traducirla. Cuando falta un trozo de texto, se ha repuesto [entre corchetes] si se ha podido; cuando no se ha podido, aparecen puntos suspensivos [...]. Las palabras (entre paréntesis) son aclaraciones añadidas por el transcriptor.